At Campamento Hollygrove de Clínicas del PacíficoEnclavado en el corazón de Hollywood, el arte es más que una simple actividad; es un camino hacia la sanación. Una de las tradiciones más queridas del campus es el proyecto de fabricación de máscaras, una experiencia artística terapéutica que ha formado parte del campamento durante más de una década.
Los niños se emparejan para crear máscaras con gasa de yeso, el mismo material que se usa para las escayolas. Un niño se sienta mientras el otro forma la máscara con cuidado, haciendo preguntas como: "¿Quieres los ojos abiertos o cerrados? ¿Quieres la boca cubierta o abierta?". En muchos casos, es la primera vez que un niño necesita ser tan paciente o tan considerado con alguien.
“Es una forma poderosa de enseñar empatía”, dijo María Sepúlveda, supervisor de equipoAprenden a ser amables, pacientes y respetuosos con los límites. Eso en sí mismo es fundamental.
Para niños con antecedentes de trauma o sensibilidades sensoriales como autismo or TDAHPonerse yeso en la cara puede resultar inseguro. Y eso está bien. Se les da la opción de hacer una máscara con el brazo o la mano. "Les da la oportunidad de decir: 'No me siento cómodo con esto, ¿puedo probar otra cosa?'", dijo María. "Y lo valoramos. Es una parte fundamental de la sanación".
Una vez secas las máscaras, el proceso creativo continúa con el color. Los niños pueden elegir las pinturas según sus sentimientos o lo que quieran expresar. Para algunos, el rojo significa ira; para otros, el azul les evoca un recuerdo de paz. Algunos campistas pintan superhéroes, mientras que otros crean representaciones de sus seres queridos.
María recuerda a una niña que escribió un poema junto a su máscara, comparando sus emociones con un río. Otra creó una escena galáctica, explicando cómo las estrellas representaban sus emociones explosivas. Una niña incluso nombró su máscara "Emily", diciendo que representaba a la hermanita que siempre había deseado tener.
Lo que podría parecer un simple proyecto artístico se convierte en algo mucho más profundo: un momento de paz, reflexión y empoderamiento. La actividad genera una sensación de logro y calma, especialmente para los niños que tienen dificultades para permanecer quietos o sentirse seguros en sus cuerpos. Para muchos, es la primera vez que se sienten realmente vistos y escuchados.
“Este es uno de los pocos lugares donde es seguro simplemente ser un niño”, dijo María entre lágrimas. “No siempre sabemos por lo que han pasado nuestros campistas antes de que lleguen. Pero los rodeamos de luz, creatividad y amor mientras están aquí”.
Necesitamos voluntarios
Los voluntarios ayudan a crear una experiencia significativa para los campistas. Para obtener más información sobre cómo participar en el campamento y otros programas, envíe un correo electrónico al equipo a hollygroveservices@pacificclinics.org o llama al 323-543-5660.



