Organizar una reunión familiar o de amigos es un momento para interactuar con los demás, disfrutar de una comida deliciosa y divertirse. Al dar la bienvenida y honrar a cada persona tal como es, se crea un espacio para una conexión auténtica, especialmente con los seres queridos neurodivergentes. Los pequeños ajustes pueden tener un impacto significativo y ayudar a que todos se sientan valorados e incluidos.
1. Cree entornos sensorialmente amigables
Para que su espacio o su hogar sean neuroinclusivos, considere minimizar los estímulos sensoriales abrumadores para evitar la sobreestimulación. Esto podría incluir bajar la iluminación del televisor, usar una iluminación suave, evitar olores fuertes (como velas perfumadas o alimentos fuertes) o mantener el termostato a una temperatura moderada. Ofrecer tapones para los oídos o auriculares con cancelación de ruido y permitir que los invitados ajusten la iluminación o la música puede hacer que el entorno sea más cómodo para todos. Tenga en cuenta que no todos se sienten cómodos con el contacto físico, así que permita que las personas se expresen de la manera que les resulte adecuada.
2. Piensa en la comida
La comida puede ser un factor desencadenante adicional. Al planificar el menú, tenga en cuenta las preferencias y sensibilidades alimentarias de sus invitados neurodivergentes, ya que pueden tener alergias, aversiones, sensibilidades o restricciones alimentarias específicas, como intolerancia al gluten, los lácteos o la soja. Algunos pueden preferir alimentos con sabores y texturas familiares, evitando platos demasiado complejos o desconocidos. Tenga en cuenta que algunas personas neurodivergentes pueden tener una mayor sensibilidad al gusto, al olor o a la textura. Considere ofrecer alimentos sencillos como pasta simple, arroz, pollo a la parrilla o verduras que no estén muy condimentadas. Es posible que sean preferibles los alimentos con sabores y texturas predecibles. Etiquetar los alimentos de forma clara puede ayudar a garantizar que todos se sientan seguros y cómodos con sus elecciones alimentarias.
3. Designe un espacio tranquilo para la descompresión
Establezca un área tranquila donde las personas puedan retirarse cuando necesiten un descanso del bullicio social. Este espacio debe ser tranquilo y silencioso, y puede ofrecer asientos suaves, iluminación tenue y quizás herramientas sensoriales como juguetes antiestrés o mantas suaves. Permitir que los invitados rechacen comidas o actividades cuando se sientan abrumados y alentarlos a tomar descansos cuando lo necesiten puede ayudar a prevenir la sobrecarga sensorial y garantizar que todos tengan una experiencia positiva y sin estrés.
4. Proporcionar horarios y expectativas claras
La incertidumbre sobre lo que está sucediendo o lo que se puede esperar puede ser estresante para las personas neurodivergentes. Comparta un esquema claro de sus planes, como los horarios de las comidas y las actividades. Proporcionar un cronograma escrito o una guía visual puede ser útil, especialmente para los invitados que se benefician de una estructura. Mantenga las transiciones entre las actividades fluidas y notifique con anticipación cualquier cambio en el plan.
5. Celebre con actividades inclusivas
Al planificar, considere opciones que se adapten a diferentes preferencias y niveles de comodidad. Por ejemplo, opte por juegos que no requieran demasiada interacción social o que se centren en manualidades, rompecabezas o cocina colaborativa. Tener una variedad de actividades disponibles permite que los invitados participen de maneras que se adapten a sus intereses y niveles de energía, lo que crea una experiencia más inclusiva y agradable para todos.
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Escrito por Kelley Krueger, PhD, BCBA, directora clínica sénior de Servicios de Neurodesarrollo de Pacific Clinics y Centro de Conexiones Divergentes, es una psicóloga licenciada y analista de conducta certificada por la junta con más de 17 años de experiencia trabajando con poblaciones neurodivergentes.



